El arte no es ajeno a todo este proceso evolutivo y se manifiesta, mediante la música, la pintura, la arquitectura, los grabados, la escultura, etc. desde los remotos tiempos de la prehistoria.
Sin embrago, buscando información al respecto encontré un libro llamado Enciclopedia práctica Jackson, editado en México por W. M. Jackson Inc. Editores, en el segundo tomo (que parece que se hubiera editado a mediados del siglo pasado), el profesor Manuel Toussaint brinda una explicación tan elocuente que he optado por transcribirla en gran medida, ahí les va:
No se ha logrado obtener una definición aceptable de lo que es el arte. Quizá no sea necesario buscar esa definición, y a eso se deban los trabajos fracasados de tantos investigadores. No es posible definir el arte, porque el arte es un fenómeno único que no puede equipararse a ningún otro, como la risa, como el dolor, o como el miedo. Pero si no se puede definir el arte, sí puede caracterizársele en vista de las obras que ha producido.

El fenómeno que llamamos arte es, desde luego, exclusivamente humano: sólo el hombre tiene conciencia del la emoción del arte, como sólo el hombre tiene conciencia de la muerte. En todo fenómeno artístico aparecen tres elementos: El creador, la obra, y el contemplador. El creador está dotado de potencia, pero además de la voluntad de crear la obra de arte, en la cual prolonga su espíritu. La obra es el vínculo que ata al creador con el mundo externo. El contemplador está dotado de una potencia de arte que le permite apreciar, juzgar, criticar, pero sobre todo sentir la emoción del arte, y solo cuando los tres factores existen y se completan puede decirse con toda propiedad que se ha verificado íntegramente el fenómeno que llamamos arte.
La naturaleza no produce arte, pero cuando un contemplador admira un paisaje y encuentra en el características que lo asimilan a las obras de arte, él mismo crea, por su capacidad receptiva la emoción del arte. Lo mismo acontece con los pájaros, con las mariposas, con las flores. No son obras de arte, puesto que no existió intención artística al crearlas, pero el hombre que las admira, crea, al contemplarlas la emoción artística.
El arte es un fenómeno social. Como todos los hombres poseen un mayor o menor poder de arte, y como la emoción que produce este fenómeno conmueve profundamente el sentimiento humano, cada grupo social, cada época posee sus artistas propios que han creado, así, una historia de la humanidad expresada en idioma artístico.
